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dc.contributor.advisorHunziker, Paula
dc.contributor.authorRusca, Carolina
dc.date.accessioned2021-05-26T18:58:55Z
dc.date.available2021-05-26T18:58:55Z
dc.date.issued2015
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11086/18455
dc.description.abstractEn múltiples ocasiones de reflexión y discusión en torno a la obra de Hannah Arendt, hacemos alusión a la existencia de una lectura arendtiana cuya principal característica parece ser ante todo, que es una lectura política. Inmediatamente luego de esta afirmación surge un interrogante ineludible, que es además el motor subterráneo de todo nuestro trabajo: ¿Qué significa esta característica en alguien que se ha declarado explícitamente en oposición a toda filosofía política, a la más canónica teoría política y a cualquier forma de ciencia. El principal problema con el que topamos en cada una de estas expresiones - y desde la perspectiva de Arendt, también en cada una de sus manifestaciones concretas - es que expresan la soberanía de una clase específica de reflexión escindida de la política; esto es, anular el conflicto existente entre ambas instancias - entre pensamiento y acción si se quiere - disolviéndolo en una jerarquía que diseca la segunda, en tanto supone que los criterios para la política están fuera de ella misma. Con todo esto advertimos que, lejos de mostrar un modo posible para rechazar las disciplinas mencionadas mediante la aplicación de un concepto más amplio, cuando Arendt define su propia obra recurriendo a la idea de pensamiento político, lo que hace es ofrecernos una propuesta de lectura: se trata de retomar un modo de entender la relación entre la filosofía y los asuntos humanos que coloca a éstos en un plano de igualdad, en aras de saldar aquella ruptura entre pensamiento y acción que hiere profundamente toda la Tradición, que nos antecede desde la Antigüedad griega hasta aquí. En el marco de esta propuesta Arendt, se plantea como lectora una búsqueda de esa reflexión filosófica que versa sobre la experiencia política no reducida a esquemas teoréticos, sino abordada desde su historicidad y facticidad. Llegados hasta aquí, debemos dar cuenta de un segundo interrogante inherente a la cuestión de la lectura arendtiana de la modernidad política. Durante la Edad Moderna, emerge un republicanismo incipiente, distinto de la República griega, que cuenta con un problema propio, debe dar cuenta del fenómeno de la revolución. Dicho de otro modo: así como según su especificidad el totalitarismo es estrictamente contemporáneo, la revolución es estrictamente moderna. Y de la misma manera, este republicanismo primario cuenta entre sus componentes esenciales el imperativo de pensar lo nuevo, de hacer expresable una novedad que interpela directamente a la tradición filosófica. Este abordaje nos permitirá además, ver la manera en la que Arendt explora en lo profundo de los conceptos propios, muchos de los cuales atraviesan casi la totalidad de su obra, de modo tal que adquieren una especificidad resultante del diálogo con determinados autores modernos. El vínculo que Arendt entabla con la modernidad, compromete sus propias categorías de pensamiento político - espacio público, libertad política, incluso la noción de acción - a una redefinición en una clave distinta a la que podemos hallar en su lectura de los griegos, en la Arendt aristotélica. La elección de la lectura arendtiana de Tocqueville y Montesquieu no se extingue en una comparación arbitraria, ni en la superposición de ideas sobre cuestiones comunes. Pensadores modernos contra sí mismos, la modernidad es un problema político en sus obras, así como lo es para Arendt. Ante la identificación de un momento crítico de la historia, sus obras representan un precedente sobre la cual reafirmar la libertad pública, a partir de la comprensión de lo político como una articulación determinada entre institución y acción, contra la emergente sociedad moderna de masas, marcada por la creciente disolución de la arena política en la administración pública de libertades negativas, la mera garantía de derechos civiles. De alguna manera, en esta tensión se concentra una parte significativa de la teoría política de nuestra escritora: la pregunta por la posibilidad de una institución de la política, que se aloja en la discusión contemporánea como una oscilación entre las lecturas de Arendt tocquevilleana, Arendt montesquevina. Nuestras consideraciones finales serán expuestas en el último capítulo, donde intentaremos dar cuenta de la centralidad de la pregunta arendtiana en el debate filosófico ? político actual, y las consecuencias que se desprenden de sus interpretaciones más relevantes.es
dc.format.mediumImpreso
dc.language.isospaes
dc.rightsAttribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International*
dc.rights.urihttps://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/*
dc.subjectPOLÍTICAes
dc.subjectINSTITUCIÓNes
dc.subjectÁCCIÓNes
dc.subjectLENGUAJEes
dc.subjectHANNAH ARENDTes
dc.titleEl problema de la Institución de la política en Hannah Arendtes
dc.typebachelorThesises
dc.description.filFil: Rusca, Carolina. Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Filosofía y Humanidades. Escuela de Filosofía; Argentina.es
dc.description.fieldFilosofía, Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología


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