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dc.contributorLascano, Hernán Ramiro
dc.contributor.advisorMelchiorre, Mariana N.
dc.contributor.authorPozzi Tay, Ezequiel Francisco
dc.date.accessioned2017-09-28T16:03:10Z
dc.date.available2017-09-28T16:03:10Z
dc.date.issued2017-09-04
dc.identifier.citationSCB 1284 - HEMEROTECAes
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11086/5200
dc.descriptionTesina (Grado en Ciencias Biológicas)--Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Lugar de Trabajo: Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV) del Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP)- INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Córdoba 2017. 28 h.; grafs.; tabls. Contiene Referencias Bibliográficas.es
dc.description.abstractLa conversión de ambientes naturales en paisajes agrícolas, y en última instancia en tierras degradadas, es el impacto humano de mayor importancia sobre el medio natural, lo que representa una gran amenaza para la biodiversidad (Dobson, 1997). Argentina en particular, y América del Sur en general no es la excepción. Hacia fines del siglo veinte la tasa de pérdida anual de bosques fue de 2,2% en la región del Chaco, una de las más altas de deforestación registradas en la historia, debida a la expansión de la frontera agrícola principalmente para producción de maíz y soja (Zack et al. 2004). La expansión del modelo agroindustrial, reemplazando pasturas perennes y pastizales naturales por cultivos anuales, trae aparejado numerosos procesos negativos, que afectan no solo a la producción agrícola, sino también al desarrollo urbano, entre ellos el ascenso de la napa freática produciendo anegamientos e inundaciones, pérdida de fertilidad de los suelos e incremento de la erosión (Betram,2014). Prosopis alba (Griseb.) es una especie arbórea de la familia Fabaceae de gran importancia regional debido a la gran diversidad de usos tanto madereros como alimenticios, forrajeros y medicinales (Demaio, 2015). El género Prosopis se distribuye en gran parte del Chaco Semiárido y Húmedo, encontrándose en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, donde las precipitaciones van desde los 500mm anuales en el sudoeste a los 1300mm anuales en el extremo oriental de la región (Burkart et al., 1999; Demaio, 2015). Es a su vez una especie apta para forestación en suelos salinos y con presencia de napa freática alta (Navall y Senillani, 2004), de modo que resulta importante entender las condiciones de producción de esta especie a fin de favorecer su utilización ya sea para restauración ambiental de áreas degradadas o en sistemas sustentables de producción forestal. Cabe mencionar que aun cuando posee gran capacidad de adaptación a condiciones ambientales restrictivas, una de las limitantes principales para la reforestación con Prosopis, es la capacidad de supervivencia y crecimiento inicial de los plantines llevados a campo, sobre todo cuando la implantación se realiza en áreas caracterizadas por la escasez de lluvia y temperaturas elevadas (Gupta, 1995). La taxonomía convencional fundada en descriptores morfológicos, asociadas a caracterizaciones basadas en ensayos en sitios, junto con taxonomía numérica y marcadores moleculares han contribuido al ordenamiento del complejo algarrobo a nivel de ecotipo o subespecies, permitiendo diferenciar grupos morfológicos con adaptaciones particulares dentro del complejo (Verga et al., 2009). En este sentido, han sido diferenciados por características morfológicas dos morfotipos, que incluso podrían proponerse como dos subespecies (Verga, comunicación personal), el de origen Campo Duran que corresponde a la región Salta norte, cuya distribución continuaría hasta Bolivia, correspondiente a la región del Parque chaqueño en Salta y el de origen Santiagueño en Santiago del Estero. Si bien ambos orígenes se distribuyen en la región fitogeográfica del Chaco semiárido, el origen Campo Duran se ubica en un ecotono con las yungas donde las precipitaciones anuales son mayores, respecto de los de origen Santiago del Estero. Esto podría ser una de las razones que expliquen su comportamiento diferencial, frente a estrés abiótico (López Lauenstein et al., 2013). P. alba posee la habilidad de desarrollar un sistema radical profundo, lo cual potencia su sobrevivencia y productividad en regiones marginales, donde la ocurrencia de eventos de restricciones hídricas y estrés salino son habituales (Acosta et al. 1994).Como representante de la familia Fabaceae, P. alba puede establecer relaciones simbióticas con diferentes géneros de rizobacterias (Iglesias, 2007) formando nódulos de tipo indeterminado, en los cuales ocurre la fijación biológica del nitrógeno atmosférico (N2).En nuestro país, una nueva especie, Mesorhizobium chacoense, fue aislada de nódulos de P. alba de la región de Chancaní en Córdoba (Velázquez et al., 2001) y posteriormente Chávez Díaz et al. en 2013, identificaron por secuenciación de 16S rDNA, que rizobios obtenidos de muestras de suelo de algarrobales de cinco localidades del Chaco Árido, Semiárido y Húmedo de la región del Parque Chaqueño Argentino y pertenecientes a los géneros Mesorhizobium, Bradyrhizobium y Sinorhizobium fueron capaces de asociarse simbióticamente con P. alba. Estas rizobacterias no sólo fueron capaces de nodular P. alba, sino que además en algunos casos, estimularon el crecimiento de los plantines en condiciones de invernadero (Chávez Díaz et al. 2013). El establecimiento de la simbiosis es un proceso altamente interactivo que incluye comunicación molecular entre los organismos de vida libre y requiere de varios pasos recíprocos de reconocimiento que implican el intercambio de moléculas señales entre los socios compatibles y la organización de un complejo programa de desarrollo, que lleva a la formación de nódulos en la raíz y a la diferenciación de los rizobios en bacteroides fijadores de N2 en el interior de las células del nódulo. Durante el establecimiento de la simbiosis, se activan en las plantas respuestas de inmunidad, luego de la percepción de moléculas que provienen de los microorganismos con los que interacciona, sean patogénicos o beneficiosos, que se conocen como MAMP (microbe-associated molecular patterns) (Zamioudis y Pieterse, 2012). La activación de ciertos componentes de estas vías de señalización es parcialmente convergente con los inducidos por otros microorganismos no patogénicos con actividad promotora del crecimiento de plantas (PGPR) y con patógenos (Soto et al. 2006). Marulanda et al. (2009) demostraron que la actividad microbiana en la rizósfera genera efectos positivos en el desarrollo vegetal bajo condiciones de sequía.es
dc.language.isospaes
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional*
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/*
dc.subjectTESINAes
dc.subjectALGARROBO BLANCOes
dc.subjectRIZOBACTERIAS NATIVASes
dc.subjectPLANTULASes
dc.subjectRELACIONES SIMBIOTICASes
dc.subjectTIERRAS DEGRADADASes
dc.subjectCIENCIAS BIOLOGICASes
dc.titleSimbiosis en Prosopis alba como estrategia para la mejora de su tolerancia a estrés hídrico.es
dc.typebachelorThesises


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